Vaciás la cabeza, elegís lo que de verdad entra en tu día y un asistente que te habla en argentino te hace decidir. Y cada tanto, trabajás el para qué.
Cupo limitado. Sin tarjeta, sin spam.
Tocá uno: el día se arma distinto según cómo venís.
No te falta consejo. Te falta una secuencia.
Hay miles de apps para anotar tareas y miles de cuentas que te dicen qué hábitos tener. Ninguna sabe en qué estás trabajando, y ninguna te dice cuánto entra de verdad en un día tuyo.
Por eso las listas crecen, las promesas se acumulan y el día siguiente arranca con la culpa del anterior. Órbita empieza al revés: primero vaciás, después elegís, y al final del día te dice qué pasó.
«Termino el día agotada y con la sensación de no haber hecho nada mío.»
No le falta capacidad: le falta un lugar donde todo viva junto y un criterio para decidir qué hacer hoy.
«Cada consejo que leo me lleva para otro lado.»
Busca oportunidades en todos lados y no se decide, porque todavía no sabe qué le importa de verdad.
Personas de ejemplo: las situaciones son las de siempre.
Durmió mal y tiene la cabeza llena. En vez de mostrarle las doce cosas pendientes, Órbita le propone una sola cosa chica. Pinchado no es fallar: es información.
Le dicta todo lo que le da vueltas, como sale. Nadie le contesta hasta que toca «Ordenar»: ahí vuelve separado en tareas, proyectos, decisiones que viene postergando y lo que era solo ruido. Ella confirma qué se guarda.
No es una regla: es su número. Sale de sus propios cierres de las últimas dos semanas. Cuando promete más de lo que suele cerrar, Órbita se lo dice antes, con un dato y una pregunta. Lo que no entra pasa a mañana, sin culpa.
Entre reuniones, le habla al teléfono. Órbita le contesta con la voz de Elena o de Tomás, en argentino de verdad. No la consuela ni le da consejos de vida: le devuelve opciones concretas y le pregunta cuál toma. Si le escribe, le contesta por escrito.
Qué cerró, qué se cruzó, qué queda. Sin rachas ni reproches: si un día no cierra, no pasa nada. De acá sale el único número que importa, y mañana a la mañana Órbita ya lo sabe.
Experimentos de 3 a 20 minutos para trabajar lo que ninguna lista de tareas toca: tus áreas de vida, tus valores, quién querés ser. Lo que encontrás queda escrito en tu Libro de la Vida y se vuelve criterio: para elegir tus objetivos y para decidir qué hacer hoy.
Órbita no es un chat de equipo: no suma otro lugar donde hablar. Hoy guarda tu red y te muestra a quién hace rato que no le escribís. Lo que viene: que también quede escrito quién quedó en qué con tu socia, tu cliente o el profe con quien armás el curso.
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Dos voces argentinas, naturales, en cualquier teléfono o compu. Elegís una y Órbita te contesta con ella. Si le escribís porque estás en una reunión, te contesta por escrito: no se pone a hablar sola.
Con su ícono en la pantalla de inicio, sin barra del navegador, en Android y en iPhone. Los recordatorios que pedís te llegan aunque la tengas cerrada (en iPhone, con la app instalada), y podés pedir que no muestren el texto en la pantalla bloqueada.
Trabajo hace años acompañando procesos de desarrollo personal y profesional. Órbita nació de mi propio método —el que uso en formaciones y acompañamientos— cuando me cansé de que viviera en cuadernos y planillas sueltas.
La uso todos los días. Lo que ves acá no es una demo: es la herramienta con la que ordeno mi trabajo, y la estoy abriendo de a poco para que otras personas la usen y me digan qué les sirve.
Hoy nada: está en prueba y el cupo es limitado. Cuando tenga precio te lo voy a avisar antes, y lo que hayas cargado va a seguir siendo tuyo y exportable, pagues o no.
Se guardan cifrados y no se venden ni se usan para entrenar modelos. Los descargás cuando quieras y podés pedir que se borren. Está todo en la política de privacidad, sin letra chica.
Lo usa para responderte en ese momento. Lo que vaciás para ordenar no se guarda: queda solo lo que confirmás. Y antes de crear o cambiar algo, siempre te pregunta.
Un minuto a la mañana y menos de uno a la noche. Los experimentos del laboratorio duran entre 3 y 20 minutos y los hacés cuando querés.
Si tu problema es anotar, no: esas herramientas anotan bien. Si tu problema es decidir —qué hacer hoy, por qué, y si lo que hacés te lleva a algún lado—, ahí Órbita hace algo que las otras no hacen.
Voy abriendo de a pocas personas para poder acompañar a cada una. Si te anotás, te escribo yo cuando haya lugar.
Dejame tu mail y te aviso cuando haya lugar. Si entrás, vas a poder hablar directo conmigo sobre lo que te funciona y lo que no.