Seis campos para decir lo que necesitás decir sin evitarlo, sin diluirlo y sin descargarlo. No es un libreto para recitar: es para que la primera frase ya esté decidida antes de entrar, que es donde se rompe casi siempre.
Sin adjetivos, sin “siempre” ni “nunca”, sin lo que suponés que el otro piensa. Si no lo grabaría una cámara, todavía no es un hecho.
Si no te sale: ¿qué tenés que hacer vos, de más, por culpa de eso?
Es lo único que el otro no puede ver. Si no la decís, va a inventar una — y en una conversación tensa siempre inventa la peor.
Va antes del pedido, no después. Si arrancás pidiendo, es un monólogo con público.
Pedido: qué hace el otro. Límite: qué hacés vos si eso sigue. Nunca una amenaza sobre lo que le va a pasar a él.
La fecha de revisión es la que nadie pone. Sin eso, el acuerdo se evapora en dos semanas.
Si la conversación se te va de las manos, volvé al campo 1. El hecho es lo único que no se puede discutir.
nggomez.com · 1/2Esto se escribe solo con lo que pusiste arriba. No es para memorizar: es para leerla en voz alta dos veces antes de entrar, y para tenerla al costado de la pantalla mientras hablás.
“Puede ser, lo tomo. Y ”
Las tres se sienten como haber hecho algo. Ninguna produce el efecto que necesitabas.
“No le da importancia a los plazos.”
“Las últimas tres entregas llegaron después de la fecha acordada.”
“Sos desorganizado.”
“El informe llegó el viernes, no el jueves.”
“Puede ser que no lo avisáramos bien, lo tomo. Y sigo necesitando tu criterio en esas decisiones.”
“Si vuelve a pasar vas a tener un problema.”
“Si el informe vuelve a llegar después del jueves, lo presento con los datos que tenga y lo aclaro en la reunión.”
Si no estás dispuesto a hacerlo, no lo digas. Un límite anunciado y no sostenido enseña que tus límites no son reales.
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2/2Reconocé lo que tenga razón + Y +
Nunca “pero”. El “pero” borra lo anterior.