Cinco preguntas que hacen visible lo que estás cargando antes de hablar. La mayoría de las conversaciones difíciles se rompen no por lo que se dice, sino por todo lo que se acumuló sin decir. Esto lo pone afuera.
Con quién y sobre qué. Una línea. Y al lado: hace cuánto.
Concreto, no “que salga mal”. ¿Que se enoje? ¿Que se ponga a la defensiva? ¿Que se rompa la relación? ¿Que renuncie? ¿Que te diga algo de vos?
Casi nunca es solo al otro. Puede ser la relación, tu imagen, tu tranquilidad, el clima del equipo, o no tener que sostener lo que digas.
No lo que va a pasar si hablás. Lo que ya está pasando porque no hablaste — en el resultado, en la relación, en tu foco, en tu credibilidad.
Escribí todo lo que te pasa con esa persona. Después tachá lo que no grabaría una cámara: adjetivos, motivos, “siempre”, “nunca”, lo que suponés que piensa. Lo que sobrevive es tu hecho.
Frente a esta persona en particular, ¿cuál de las tres salidas usás?
No existe la opción “no pasa nada”. Postergarla también es una intervención — solo que es una que no elegiste.
Con esto respondido, el Guion de Conversación Difícil se llena en cinco minutos.
Una herramienta de Conversar para Liderar · nggomez.com/recursos/herramientas